Metformin
La metformina es una biguanida. Reduce la cantidad de glucosa que libera el hígado y ayuda a que el tejido muscular y graso vuelvan a responder a la insulina, sin forzar al páncreas a producir más. Es el fármaco de primera línea para la diabetes tipo 2 y también se usa cuando la resistencia a la insulina y el peso corporal forman parte del mismo problema.
Se toma con alimentos, lo que atenúa las náuseas, las heces blandas y el dolor de estómago que son frecuentes en las primeras semanas y que suelen remitir. Los riñones la eliminan, por lo que se vigilan la creatinina y la TFGe, se suspende en torno a las pruebas de imagen con contraste y se evita el alcohol; estas advertencias comparten un único motivo, el riesgo infrecuente de acidosis láctica. El uso prolongado reduce la vitamina B12 y el folato, razón por la cual la B12 y la homocisteína figuran junto a la HbA1c y la glucosa en la lista de seguimiento. El levofloxacino puede alterar la glucemia en cualquiera de los dos sentidos, y el bisoprolol puede ocultar el temblor y las palpitaciones que normalmente anuncian una bajada.
La respiración profunda o rápida, una somnolencia inusual, el dolor muscular intenso o los vómitos con piel fría y sudorosa son los signos de la acidosis láctica y requieren ayuda médica urgente. El entumecimiento u hormigueo en manos y pies durante un tratamiento prolongado, o un malestar estomacal que nunca remite, son motivos para acudir a un médico.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.