Levofloxacin
El levofloxacino es un antibiótico fluoroquinolónico. Bloquea las enzimas bacterianas que desenrollan y vuelven a sellar el ADN durante la replicación, de modo que las bacterias sensibles no pueden dividirse. Se prescribe para infecciones bacterianas; no tiene efecto sobre las enfermedades virales.
Puede tomarse con o sin alimentos, pero se separa en el tiempo de los lácteos, los antiácidos y los suplementos minerales, ya que el calcio, el hierro y el magnesio se unen al fármaco en el intestino y reducen su absorción: esa misma unión hace que estos minerales estén menos disponibles mientras dura el tratamiento, y los probióticos se espacian para que el antibiótico no los mate sin más. La piel se vuelve más sensible al sol intenso durante el tratamiento. Puede aumentar el efecto de la warfarina y puede desplazar la glucemia en cualquiera de los dos sentidos, motivo por el cual pueden controlarse la creatinina, la ALT y la glucosa, y por el que conviene mencionar al prescriptor el uso de metformina y de warfarina. El tratamiento completo se termina tal como se prescribió, incluso una vez que los síntomas remiten, porque interrumpirlo antes selecciona bacterias resistentes.
Un dolor nuevo, hinchazón o una sensación de chasquido en un tendón, especialmente en el talón, significa dejar de hacer suposiciones y acudir al médico, ya que el daño tendinoso es un efecto raro pero real. Desmayos, palpitaciones o un latido irregular (el fármaco puede prolongar el intervalo QT), hematomas o sangrados inusuales, coloración amarillenta de la piel, o síntomas de glucemia muy baja o muy alta también justifican una valoración médica.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.