Bisoprolol
El bisoprolol es un betabloqueante cardioselectivo. Atenúa la acción de la adrenalina sobre los receptores beta-1 del corazón, de modo que este late más lentamente y con menos fuerza y necesita menos oxígeno. Se utiliza en la hipertensión, la arritmia, la insuficiencia cardíaca y la angina de pecho, y se dispensa solo con receta.
La comida no supone diferencia, y suele ser un fármaco matutino. Nunca se suspende bruscamente, porque el corazón reacciona con un efecto rebote y pueden seguirle dolor torácico o ritmos peligrosos; cualquier cambio lo realiza un médico. Puede enmascarar la aceleración del pulso que normalmente señala una bajada de azúcar en sangre, lo que resulta relevante junto con la insulina glargina y la metformina, y se vigilan la glucosa y los triglicéridos porque los betabloqueantes alteran levemente ambos. Se opone al salbutamol en los receptores de las vías respiratorias, de ahí la precaución en el asma.
Un pulso persistentemente lento, el desmayo, una falta de aire marcada, la hinchazón de los tobillos o unas sibilancias nuevas justifican acudir a un médico en lugar de un ajuste por cuenta propia. La hipoglucemia que aparece sin sus signos de alarma habituales es otro motivo para consultar a uno.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.