El potasio es el principal ion con carga positiva dentro de las células, y solo una pequeña fracción circula en la sangre. Esa fracción circulante fija la excitabilidad eléctrica del tejido nervioso, muscular y en especial cardíaco. Está regulado por los riñones y por la aldosterona, por lo que habla de la función renal y suprarrenal, así como del equilibrio ácido-base.
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El potasio elevado refleja con mayor frecuencia una excreción renal reducida, insuficiencia suprarrenal, acidosis, destrucción tisular o fármacos que retienen el potasio, como los inhibidores de la ECA, los antagonistas de los receptores de angiotensina y los diuréticos ahorradores de potasio. El potasio disminuido sigue con mayor frecuencia a pérdidas por vómitos, diarrea o diuréticos de asa y tiazídicos, y acompaña a la alcalosis o al exceso de aldosterona. Ambas direcciones pueden alterar el ritmo cardíaco, por lo que los resultados fuera del rango suelen confirmarse sin demora con un médico.
Los valores falsamente altos son frecuentes e importan: un torniquete apretado, cerrar el puño, una venopunción difícil, la hemólisis de la muestra o un procesamiento retrasado liberan todos potasio de las células. Recuentos muy altos de plaquetas o de leucocitos lo elevan en suero, pero no en plasma. Se lee junto con el sodio y el cloro, con marcadores renales como la creatinina y la TFGe, con el magnesio, cuya deficiencia hace difícil corregir el potasio bajo, y con el estado ácido-base.
Los rangos de referencia son valores generales para adultos y dependen del laboratorio, el método, la edad y el sexo. Son orientativos, no diagnósticos: comenta los resultados con tu médico.