Sertraline
La sertralina es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina. Bloquea el transportador que devuelve la serotonina al interior de la neurona, con lo que queda más disponible en la sinapsis, y con el tiempo esto modifica la regulación del estado de ánimo y de la ansiedad. Se prescribe para la depresión y para los trastornos de ansiedad.
Se toma con alimentos, por lo general por la mañana, y transcurren semanas antes de que el beneficio sea claro: los primeros días pueden sentirse peor en lugar de mejor, lo que no es señal de que esté fallando. Nunca debe suspenderse bruscamente, ya que aparecen síntomas de discontinuación; cualquier cambio corresponde a quien la prescribe. Combinarla con ibuprofeno o ácido acetilsalicílico aumenta el riesgo de sangrado, el tramadol y el sumatriptán añaden carga serotoninérgica, y la fluoxetina debe evitarse por completo. El sodio puede descender, sobre todo en personas mayores, y conviene vigilar enzimas hepáticas como la ALT, por lo que ambos se controlan de vez en cuando.
La confusión, una somnolencia marcada, el dolor de cabeza o la inestabilidad pueden indicar un sodio bajo; la agitación con fiebre, sudoración, temblor o taquicardia puede indicar un exceso de serotonina. La aparición de hematomas o sangrados inusuales, el color amarillento de la piel o los pensamientos de autolesión implican consultar a un médico sin demora.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.