Paracetamol
El paracetamol es un analgésico no opioide y antipirético. Actúa principalmente en el sistema nervioso central, elevando el umbral a partir del cual se percibe el dolor y restableciendo el punto de ajuste de la temperatura corporal; a diferencia de los analgésicos antiinflamatorios, hace poco frente a la inflamación en los propios tejidos. Se emplea para el dolor cotidiano y para la fiebre.
Los alimentos no suponen una diferencia real, por lo que puede tomarse con una comida o sin ella. Toda la precaución en torno al paracetamol se centra en el hígado: allí se metaboliza, el máximo diario existe porque el margen entre una cantidad útil y una dañina es más estrecho que con la mayoría de los medicamentos de uso doméstico, y el consumo habitual y elevado de alcohol estrecha aún más ese margen, lo que hace que mantenerse dentro del máximo importe todavía más. Muchos preparados combinados para el resfriado y la gripe ya contienen paracetamol, y esa es la forma habitual en que se supera el máximo sin que nadie lo advierta. La ALT, la AST y la bilirrubina total son los valores de laboratorio que se mueven si el hígado está sometido a sobrecarga, y con la warfarina el uso regular puede reforzar el efecto anticoagulante, por lo que la anticoagulación se vigila más de cerca.
Náuseas, vómitos, dolor bajo las costillas derechas, cansancio inusual, orina oscura o coloración amarillenta de la piel o de los ojos tras tomarlo significan acudir al médico sin demora. Lo mismo se aplica a cualquier sospecha de que se haya superado el máximo diario, incluso encontrándose bien, porque el daño hepático puede permanecer silencioso al principio.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.