Hydroxychloroquine
La hidroxicloroquina es un antipalúdico que actúa además como modulador inmunitario lento, elevando el pH en el interior de los compartimentos celulares e interfiriendo en el procesamiento de antígenos y en la señalización inflamatoria. Su efecto se construye a lo largo de semanas o meses, no de días. Se emplea para la inflamación autoinmune y está sujeta a prescripción médica.
Se toma con alimentos, lo que suaviza las náuseas y el malestar de estómago, que son su molestia más frecuente. Se acumula en la retina a lo largo de los años, de modo que una exploración oftalmológica inicial y los controles periódicos de seguimiento forman parte del tratamiento y no son un añadido opcional. Puede prolongar el intervalo QT, lo que importa junto a otros medicamentos que actúan sobre el ritmo cardíaco o que prolongan el QT. Durante el tratamiento pueden controlarse la glucosa, la ALT y el recuento de glóbulos blancos, por sus efectos sobre el azúcar en sangre, el hígado y el hemograma respectivamente.
La visión borrosa, la dificultad para leer, las zonas que faltan en el campo visual o la percepción alterada de los colores significan acudir al médico con prontitud. Los desmayos, las palpitaciones o los latidos irregulares, y los síntomas de azúcar bajo en sangre como sudoración, temblores o confusión, también justifican una valoración médica.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.