Colchicine
La colchicina se une a la tubulina y altera los microtúbulos que los glóbulos blancos necesitan para desplazarse y acumularse en una articulación inflamada. Esa interrupción de la respuesta inflamatoria es lo que calma un ataque de gota y lo que previene los brotes mientras se establece el tratamiento hipouricemiante. No reduce por sí misma el ácido úrico.
La colchicina tiene un margen de seguridad estrecho, es decir, la distancia entre una cantidad eficaz y una tóxica es pequeña, por lo que todo lo que eleve su concentración en sangre importa. Se evita el pomelo, y tanto la claritromicina como la atorvastatina interfieren en su eliminación; la combinación con la estatina aumenta además el riesgo de lesión muscular. Se vigilan los glóbulos blancos porque la colchicina puede suprimir la médula ósea, la creatinina porque un riñón deteriorado permite que el fármaco se acumule, y la vitamina B12 porque su absorción en el intestino queda bloqueada con el uso prolongado.
La diarrea es el primer signo de un exceso de colchicina y es motivo para suspender y llamar al médico en lugar de continuar. Los vómitos, el dolor o la debilidad muscular sin explicación, el entumecimiento u hormigueo, o la fiebre con dolor de garganta que sugiera un recuento bajo de glóbulos blancos obligan todos a acudir al médico.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.