Lamotrigine
La lamotrigina es un anticonvulsivante que estabiliza los canales de sodio dependientes de voltaje en las células nerviosas y reduce la liberación de neurotransmisores excitadores. Es de prescripción médica y se emplea en la epilepsia y en la vertiente depresiva de los trastornos del estado de ánimo. Su efecto es preventivo: reduce la frecuencia con que se producen las crisis o los episodios afectivos, en lugar de tratar un episodio en curso.
Los alimentos no importan, pero la constancia sí. La dosis se aumenta lentamente de forma deliberada, porque un incremento rápido es lo que provoca las reacciones cutáneas graves por las que este fármaco es conocido, y ese mismo aumento lento debe repetirse tras cualquier interrupción prolongada del tratamiento. El ácido valproico enlentece la degradación de la lamotrigina y eleva su concentración, mientras que los anticonceptivos combinados con etinilestradiol y un progestágeno aceleran su eliminación y pueden reducir la concentración, con un rebote al suspenderlos; a veces se controlan al mismo tiempo las enzimas hepáticas como la ALT. La suspensión brusca puede provocar crisis.
Cualquier erupción, por leve que parezca, obliga a suspender el fármaco y llamar al médico el mismo día, sobre todo si se acompaña de fiebre, ampollas, afectación de la boca o los ojos o hinchazón. Las crisis nuevas o que empeoran, o un cambio en otra prescripción como un anticonceptivo, también requieren una revisión médica.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.