Levetiracetam
El levetiracetam es un fármaco antiepiléptico que se une a la proteína SV2A de las vesículas sinápticas y atenúa la descarga neuronal excesiva que desencadena las crisis. A diferencia de los agentes más antiguos, tiene escaso efecto sobre las enzimas hepáticas, por lo que interacciona con pocos otros medicamentos. Se emplea en el tratamiento de la epilepsia, en monoterapia o junto con otro antiepiléptico.
Los alimentos no influyen, de modo que el comprimido se acomoda a las comidas de cualquier manera; mantener un horario estable de un día a otro importa más que aquello con lo que se tome. Los riñones eliminan el fármaco casi sin modificar, razón por la cual se vigilan la creatinina y la TFGe y por la que una función renal reducida obliga a revisar la cantidad administrada. Se controlan los glóbulos blancos porque el levetiracetam puede reducirlos. El problema más frecuente es conductual: irritabilidad, ánimo bajo, agitación o un tono emocional más plano, a veces advertido antes por el entorno que por quien lo toma. La suspensión brusca puede provocar crisis, incluso en personas que llevan mucho tiempo sin ellas, por lo que cualquier cambio se planifica con quien lo prescribe.
Un cambio de ánimo marcado, agresividad inhabitual, depresión o ideas de autolesión son motivos para acudir al médico sin demora en lugar de esperar a que pasen. Las infecciones repetidas, la fiebre o los hematomas sin explicación, y cualquier erupción cutánea, también justifican una consulta.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.