Curcumin
La curcumina es el principal pigmento amarillo de la raíz de cúrcuma y se utiliza como suplemento de origen vegetal. Interfiere en varias vías de señalización inflamatoria del organismo, lo que constituye la base de su uso en el contexto de la inflamación y las molestias articulares. Es además una molécula que se absorbe mal, por lo que la forma de tomarla importa más que en la mayoría de los suplementos.
La curcumina se disuelve en grasa y no en agua, por lo que se toma con una comida que contenga algo de grasa, lo que mejora la cantidad que llega a la sangre. Tiene un efecto antiagregante leve y puede sumarse al riesgo de sangrado de los anticoagulantes como la warfarina y el clopidogrel, motivo por el cual no se combina con ellos sin consejo médico. La curcumina también estimula la contracción de la vesícula biliar, por lo que se usa con precaución cuando se conocen o se sospechan cálculos biliares, y conviene suspenderla antes de una cirugía o una intervención dental programada tras haberlo consultado con el médico.
La aparición de hematomas inusuales, sangrado de encías, hemorragias nasales o heces negras o con sangre mientras se toma curcumina obliga a acudir al médico sin demora. Lo mismo ocurre con un dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen, sobre todo después de una comida grasa, o con la coloración amarillenta de la piel o los ojos.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.