Amoxicillin
La amoxicilina es un antibiótico de la familia de las penicilinas. Impide que las bacterias sensibles construyan su pared celular, de modo que no pueden dividirse y son destruidas. Se prescribe para las infecciones bacterianas y no tiene ningún efecto frente a las enfermedades víricas.
Actúa con alimentos o sin ellos, por lo que las comidas pueden organizarse según la comodidad. El tratamiento se completa tal como se ha prescrito incluso después de que los síntomas remitan, porque interrumpirlo antes deja atrás a las bacterias más resistentes. Como otros antibióticos de amplio espectro, altera la flora intestinal, razón por la cual las heces blandas son frecuentes durante el tratamiento y por la que los probióticos se separan unas horas en lugar de tomarse a la vez. Junto con la warfarina el efecto anticoagulante puede intensificarse, por lo que la coagulación se vigila más de cerca. Una alergia conocida a la penicilina descarta por completo este fármaco, y conviene mencionar ese antecedente antes de cualquier prescripción.
La erupción cutánea, la urticaria, la hinchazón de la cara, los labios o la garganta, o la dificultad para respirar apuntan a una reacción alérgica y necesitan atención médica urgente. La diarrea acuosa o con sangre que persiste o que aparece después de terminado el tratamiento, o una fiebre que no mejora, también significan acudir al médico.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.