Pregabalin
La pregabalina se une a la subunidad alfa-2-delta de los canales de calcio dependientes de voltaje y atenúa la liberación de neurotransmisores excitadores en circuitos neuronales hiperactivos. En comparación con la gabapentina, su absorción es más predecible. Se emplea en el dolor neuropático y en la ansiedad generalizada.
Actúa con o sin alimentos. La sedación, el mareo y la concentración embotada son los efectos habituales al inicio y se amplifican con el alcohol y otros medicamentos sedantes, por lo que conducir y manejar maquinaria exigen precaución hasta que la respuesta sea clara. El aumento del apetito, la ganancia de peso y la retención de líquidos aparecen en algunas personas a más largo plazo. La pregabalina se elimina por vía renal, por lo que se vigilan la creatinina y la TFGe, que importan más a medida que la función renal disminuye. Tiene un potencial real de dependencia —hay casos documentados de deseo imperioso, escalada de dosis y uso indebido— y la suspensión brusca puede causar insomnio, sudoración, náuseas, ansiedad o crisis, de modo que los cambios corresponden a quien la prescribe.
Acudir al médico ante hinchazón de las piernas o un aumento rápido e inexplicado de peso, ante una respiración que se vuelve lenta o dificultosa, o ante una erupción cutánea, ampollas o hinchazón facial. El empeoramiento del ánimo, las ideas de autolesión o la sensación de necesitar más fármaco del prescrito también justifican una conversación.
Información de referencia, no un consejo médico. Consulta cualquier cambio con tu médico.