La transferrina es la proteína plasmática que fija el hierro y lo entrega a la médula ósea, al hígado y a otros tejidos. Su medición muestra directamente la capacidad de ese sistema de transporte, mientras que la capacidad total de fijación del hierro deduce lo mismo de forma indirecta. Se sintetiza en el hígado, por lo que también refleja la función de síntesis hepática y el estado nutricional general.
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La transferrina elevada es con mayor frecuencia una respuesta a la ferropenia, y se observa también en el embarazo y con medicación que contiene estrógenos. La transferrina disminuida apunta con mayor frecuencia a inflamación crónica, infección, enfermedad hepática, pérdida de proteínas por el riñón o el intestino, o desnutrición, ya que es una proteína de fase aguda negativa y desciende cuando hay inflamación. Ambas direcciones describen la oferta y la demanda de transporte de hierro, no un diagnóstico en sí mismas. Un único valor inesperado es motivo para repetir el análisis y llevar el perfil a un médico.
La inflamación de cualquier causa la reduce con independencia del estado del hierro, mientras que el embarazo, los anticonceptivos y el tratamiento hormonal la elevan, por lo que el momento respecto a una enfermedad importa más que la hora del día. Se interpreta con el hierro sérico y la ferritina, y de forma más útil a través de la saturación de transferrina, que combina la transferrina con el hierro circulante; la capacidad total de fijación del hierro mide esencialmente el mismo conjunto proteico y ambas no se leen como hallazgos independientes.
Los rangos de referencia son valores generales para adultos y dependen del laboratorio, el método, la edad y el sexo. Son orientativos, no diagnósticos: comenta los resultados con tu médico.