Es la proporción de neutrófilos entre todos los glóbulos blancos de la muestra. Describe la composición de la población leucocitaria y no su tamaño, y muestra qué brazo de la respuesta inmunitaria predomina en ese momento. Al ser una proporción, depende de todos los demás tipos celulares contados en la misma fórmula.
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Una proporción más alta acompaña con mayor frecuencia a una infección bacteriana, una inflamación aguda, un daño tisular o el uso de corticoides, situaciones en las que los neutrófilos se movilizan con preferencia sobre otras células. Una proporción más baja es frecuente durante las infecciones virales, cuando los linfocitos constituyen una parte mayor de la población, y también puede aparecer cuando la producción misma de neutrófilos está reducida. Un porcentaje puede desplazarse simplemente porque otra población haya cambiado, de modo que señala una dirección en la que mirar, no una conclusión, y un resultado inesperado se lleva a un médico y se vuelve a comprobar.
La proporción varía a lo largo del día y después del ejercicio, de una comida abundante o de un estrés agudo, y se ve afectada de forma marcada por cualquier enfermedad presente en el momento de la extracción. Un porcentaje normal puede acompañar a un recuento absoluto alterado, y también ocurre lo contrario. Por eso se interpreta junto con el recuento total de glóbulos blancos y con las cifras absolutas de neutrófilos y linfocitos, que son las que tienen el peso clínico.
Los rangos de referencia son valores generales para adultos y dependen del laboratorio, el método, la edad y el sexo. Son orientativos, no diagnósticos: comenta los resultados con tu médico.