El recuento absoluto de neutrófilos indica cuántos neutrófilos circulan en un volumen de sangre, calculado a partir del recuento total de glóbulos blancos y de la fórmula leucocitaria. Los neutrófilos son los leucocitos más numerosos y las primeras células reclutadas hacia los focos de infección bacteriana y de daño tisular agudo. Esta cifra es la medida estándar de cuán defendido está el organismo frente a las infecciones bacterianas y fúngicas habituales.
Aún no hay lecturas para este marcador.
Un recuento absoluto elevado acompaña con mayor frecuencia a una infección bacteriana, una inflamación aguda, una lesión tisular, el tabaquismo o el uso de corticoides, y sube brevemente con el estrés físico y emocional. Un recuento disminuido orienta hacia una menor producción medular o un mayor consumo periférico, y se observa en algunas enfermedades virales, en enfermedades autoinmunitarias y como reacción a determinados medicamentos. Importa más la profundidad del descenso que el hecho de estar por debajo del rango, y un resultado bajo se comenta con un médico y se repite, en lugar de interpretarse de forma aislada.
El valor cambia con la hora del día, el esfuerzo reciente y cualquier infección en curso, de modo que una muestra tomada durante una enfermedad aguda refleja ese momento y no un valor basal. Algunas personas tienen de forma constitucional un recuento más bajo sin que la defensa frente a las infecciones esté alterada. Se interpreta junto con el recuento total de glóbulos blancos y con el resto de la fórmula leucocitaria, en especial el recuento de linfocitos, y es la cifra que se vigila durante el tratamiento con metamizol o tiamazol.
Los rangos de referencia son valores generales para adultos y dependen del laboratorio, el método, la edad y el sexo. Son orientativos, no diagnósticos: comenta los resultados con tu médico.