La LH es liberada por la hipófisis e indica a las gónadas que produzcan esteroides sexuales: testosterona en las células de Leydig del testículo y, en las mujeres, el pico de mitad de ciclo que desencadena la ovulación y mantiene el cuerpo lúteo. La prueba informa sobre el extremo hipofisario del eje reproductivo. Se interpreta como una señal de control, no como una hormona con efectos directos sobre los tejidos.
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Una LH elevada apunta con mayor frecuencia a una producción gonadal reducida, con la hipófisis compensando, como en la insuficiencia testicular primaria, la insuficiencia ovárica o la menopausia; en las mujeres, un cociente persistentemente elevado respecto a la FSH se observa también en el síndrome de ovario poliquístico. Una LH descendida indica con mayor frecuencia que la hipófisis o el hipotálamo emiten una señal insuficiente, lo que ocurre con la enfermedad hipofisaria, la prolactina alta, la enfermedad, el entrenamiento intenso, la pérdida de peso o la testosterona exógena. Un mismo valor puede ser normal o claramente anormal según la hormona sexual medida junto a él. La interpretación corresponde a un médico, y un solo resultado rara vez basta.
La LH se secreta en pulsos, por lo que muestras consecutivas difieren, y en las mujeres el resultado carece de sentido sin el día del ciclo, ya que el pico ovulatorio es muchas veces el valor basal. El estrés, la enfermedad aguda y la anticoncepción hormonal la desplazan. Se interpreta con la FSH y con la testosterona o el estradiol, y con la prolactina cuando ambas gonadotropinas están bajas.
Los rangos de referencia son valores generales para adultos y dependen del laboratorio, el método, la edad y el sexo. Son orientativos, no diagnósticos: comenta los resultados con tu médico.